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  • Ser fiel a mi Patria, la República de Polonia
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  • 15 de septiembre 2017

    17 de septiembre del 1939, violando el pacto de no agresión entre Polonia y la Unión Soviética, el Ejército Rojo invadió Polonia. La agresión soviética fue equivalente a la implementacion del protocolo secreto del pacto Hitler-Stalin, que se refería a la partición de los territorios o disposición de la soberanía de Polonia y otros países independientes en la Europa Central y Oriental: Lituania, Latvia, Estonia, Finlandia y Rumania.

    El ejército soviético cruzó la frontera oriental de Polonia sin declarar guerra. El ataque violó el acuerdo polaco-soviético de no agresión de 1932, así como otros acuerdos concertados por los gobiernos de ambos Estados. La acción fue justificada por dirigentes de la URSS, quienes aducían que el Estado polaco había dejado de existir y que su liderazgo supremo había desaparecido.

     

     

    El Ejército Rojo encontró resistencia del Ejército polaco y del Cuerpo de Guardias de Fronteras, aunque el comandante en jefe recomendó a los soldados evitar conflicto y retirarse a Hungría y Rumanía, salvo ataques directos e intentos de desarme de los soviéticos. A finales de septiembre de 1939, los soldados del Ejército Rojo ocuparon el territorio oriental de la Segunda República.

    Uno de los efectos de la agresión soviética fue la detención de más de 200.000 polacos. Para los polacos, los últimos años de la ocupación soviética durante la Segunda Guerra Mundial fueron un tiempo de persecución. Los ciudadanos de la Segunda República Polaca se vieron obligados a aceptar la ciudadanía soviética. Cientos de miles de polacos que vivían en áreas ocupadas por el Ejército Rojo fueron deportados a las profundidades de la URSS. El objetivo era cambiar la estructura social de las tierras orientales de la Segunda República Polaca, y utilizarlos como mano de obra barata. En 1940, los soviéticos se dispusieron a exterminar a las élites polacas - más de 20.000 ciudadanos polacos fueron asesinados en ejecuciones masivas en Katyn, Kharkiv y Tver.

    La agresión soviética, descrita por el Times de Londres como un "golpe por la espalda", fue una consecuencia directa del pacto Hitler-Stalin, firmado en Moscú el 23 de agosto de 1939. Una parte integral del pacto soviético-alemán fue el protocolo secreto. El segundo punto, relativo a Polonia directamente, es el siguiente: "En el caso de una transformación territorial y política de los territorios pertenecientes al Estado polaco, las esferas de interés tanto de Alemania como de la URSS estarán limitadas aproximadamente por la línea de los ríos Narev, Vístula y San. La cuestión de si los intereses de ambas partes hacen que el mantenimiento de un Estado polaco independiente parezca deseable y cómo quedarán las fronteras de este estado puede determinarse definitivamente sólo en el curso de la evolución política. los dos gobiernos resolverán esta cuestión por medio de un entendimiento amistoso". Estas circunstancias hacen que la URSS sea cómplice en iniciar la Segunda Guerra Mundial.

    El 28 de septiembre de 1939 el Reich alemán y la URSS concluyeron otro acuerdo contra Polonia - el Tratado sobre las Fronteras y la Amistad. En el documento firmado en Moscú, los aliados dividieron las tierras polacas y se comprometieron a suprimir conjuntamente la independencia polaca. Según el acuerdo, la URSS aceptó abandonar la parte oriental de Mazovia y la región de Lublin a cambio del consentimiento de Alemania para entregar Lituania a la esfera de influencia soviética. Así, la partición de Polonia y la división de las esferas de influencia en los Estados bálticos fue sellada.

     

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